Para casi todos los artistas extranjeros que entrevisto les lanzo la pregunta: ¿qué escuchas de música brasileña? Aunque a veces nos sorprendemos con nombres como ” Gilberto Gil ” (por el vocalista de la banda hardcore MILLENCOLIN), dos nombres están presentes en casi todas las respuestas. Uno de ellos por la gente más extrema, nuestro SEPULTURA de Max y Derrick, otro por el personal que se fija más en la melodía. Y por supuesto que ahora estamos hablando de ANGRA, que lanza su nuevo álbum este viernes, por primera vez bajo el sello de Atomic Fire Records.

La banda de Fabio Lione (voz), Rafael Bittencourt (guitarra), Marcelo Barbosa (guitarra), Felipe Andreoli (bajo) y Bruno Valverde (batería) no reinventa la rueda, ni parece querer reescribir su propia historia. ANGRA siempre fue una banda de powermetal con toques de prog, o una banda de progmetal, con toques de powermetal. Y eso es lo que presentan aquí. Quien esperaba un buen disco con estos elementos, más el sinfónico por el que siempre pasearon, tendrá un plato lleno y hasta podrá elegir algunos nuevos clásicos. Quien esperaba que los cinco fueran a buscar algo de Death Metal o meter un rap o descararse para el funk de Rio de Janeiro, solo vaya al bar a beber con la gente que no le gusta la política y fue a ver el espectáculo de Roger Waters. Aquí solo tenemos ANGRA. ¿Es lo mejor de ellos? Está lejos. Y eso no es demérito para quien carga en la espalda el peso de un “Angels Cry ” o ” Rebirth “. Es solo ANGRA. Lo que los chicos saben hacer y hacen bien. Obviamente no es más de lo mismo, con tantas nuevas cabezas pensantes que llegaron ocupando puestos anteriormente ocupados por otros gigantes.

Foto: Marcos Hermes

Con la batuta de Dennis Ward organizando la confusion que crearon, el álbum inserta en la biblioteca de Angra otras doce o diez canciones (” Cyclus Dolores ” es solamente una viñeta de apertura y las ” Tides of Chains ” son una sola canción). La ya conocida “Ride into the Storm ” recuerda a otros grandes éxitos más powermetal del Angra, como “Spread Your Fire “, mientras que ” Dead Man on Display ” empieza de forma muy intrigante. Y aquí los solos de guitarra están fantásticos, en una maravillosa conversación prog metal. Las hermosas hermanas ” Tide of Changes” son una sola y bella canción. No vi por qué dividirlas en dos partes y dejarlas pegadas una a la otra. Lenine es el Fabiano que trae ” Vida Seca ” a la luz, que introduce a sí mismo, su Sinhá Vitória, el hijo mayor, el menor, ambos innominados, y la graciosa, dulce, querida perrita Baleia en una referencia irrefutable a las “vies arides” de Graciliano Ramos, el escritor brasileño. ¿Puedo estar equivocado? Si lo estoy, la culpa es mía y se la paso a ellos.

Gods of the World ” ya había sido lanzada como single y ” Cycles of Pain ” detalla los ciclos, a veces como de “Sísifo”, del dolor y el duelo en una canción que es bella, pero aún no sé si es merecedora del puesto de epónima del álbum. Elogiar la voz de Fabio es llover sobre mojado, o, como dice un colega, “decir que el sol es caliente”. Y durante todo el disco nos regala sus tonos altos o sus interpretaciones más contenidas, pero es en “ Faithless Santuary ” donde también trae su agresividad a la superficie. La canción también consigue ser una deliciosa oda powermetal mientras trae de nuevo al Brasil y lo entrega “numa sala de reboco” al mundo. Él álbun continúa, pero más discreto, con Vanessa Moreno en ” Here in the Now “. Discretísima también es la participación de ella. ¿Muy discreta? ¿Por qué, gente? También sentí la falta de la voz de Rafael. ¿Qué fue eso, Capiroto?

Generation Warriors ” es otra que es puro jugo de powermetal. Velocidad, shredding, melodía, todo lo que se puede colgar en las espadas. El dueto ” Tears of Blood “, de Fabio con Amanda Sommerville, cierra la obra, pero no al estilo Bella y la Bestia, a.k.a. tipo Epica. Aquí ambos encarnan tanto a Bella como a Adam en un lirismo que aún no habíamos tenido oportunidad de ver por parte de Lione en el Angra.

Una explosión de sentimientos, de quien ya se enamoró y quiere enamorarse de nuevo, de quien ya sintió dolor, y no quiere sentir dolor de nuevo, de quien ya sintió rabia, y quiere parar de sentir. Un nuevo capítulo. No el comienzo (la banda tiene más de treinta años, hijo). Y que no sea uno cerca del final. No una “pala de cal”, ni un “Temple of Holy Land”, solo el nuevo álbum de una de las mayores bandas de metal de Brasil, con su dolor, con sus ciclos de dolor. Este es “Cycles of Pain”.

Notas al pie:
“Vidas Secas”, libro de Graciliano Ramos
“Numa Sala de Reboco”, canción de Luiz Gonzaga

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